Empezá por el entregable.

Pedí algo que puedas abrir, revisar o usar: una presentación para una audiencia definida, una tabla comparativa o un documento de dos páginas. Indicá el propósito. Un mismo conjunto de datos puede dar lugar a un informe técnico o a un resumen ejecutivo; saber quién lo leerá ayuda a elegir qué incluir.

Evitá encadenar objetivos diferentes en un solo pedido. Si necesitás investigar un mercado y después preparar una propuesta, podés definir etapas y revisar los hallazgos antes de construir el segundo entregable.

Dale las fuentes y sus límites.

Adjuntá los materiales o identificá las aplicaciones autorizadas que querés usar. Aclarar qué información tiene prioridad es tan importante como aportar muchos documentos. Por ejemplo: los precios deben salir de la lista vigente, mientras que el tono puede seguir una propuesta anterior.

Pedí que los datos ausentes se marquen como pendientes. Una instrucción útil evita que la fluidez del texto esconda información inventada. Cuando haga falta investigar, solicitá referencias y revisá que respalden las conclusiones.

Explicá qué significa “bien hecho”.

Definí extensión, formato, estructura, lenguaje y criterios específicos. Si necesitás una planilla, pedí fórmulas visibles y una separación entre datos de entrada y cálculos. Si necesitás un memo, pedí que distinga hechos, hipótesis y recomendaciones.

También podés adjuntar un ejemplo aprobado y describir qué querés conservar de él. Tener una referencia ayuda a revisar el resultado sin depender solamente de una impresión general.

Una plantilla para empezar.

Adaptá esta estructura al proceso que quieras delegar. No necesitás una instrucción larga para cada tarea; sí necesitás que lo esencial esté claro.

Objetivo: prepará [entregable] para [audiencia y propósito]. Usá [fuentes autorizadas]. Respetá [restricciones]. El resultado debe incluir [criterios]. Marcá información faltante y supuestos. Antes de [acción importante], detenete para revisión.

Revisá el resultado, no solo el texto.

Abrí los archivos, comprobá cálculos y verificá las referencias que sostienen decisiones. Revisá también si respondió al problema original. Un documento puede estar bien escrito y no ayudar a la reunión para la que fue pedido.

Cuando algo falle, describí el error con un ejemplo y ajustá el contexto o el criterio. Guardá la versión que funciona como parte del procedimiento del equipo. La mejora sostenida viene de esa práctica: delegar, evaluar y actualizar.

ChatGPT Work permite trabajar con tareas de varios pasos, archivos y herramientas autorizadas. Las capacidades disponibles varían según la cuenta, el plan y la modalidad local o en la nube.

Las funciones, los permisos y los límites de ChatGPT dependen del plan, la cuenta y la modalidad de uso. La metodología de implementación y las recomendaciones de proceso de esta guía son de Astram.

Para profundizar.

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